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Apr 19 2006 12:00AM
PARTICIPACIÓN CIUDADANA

LAS ONGs SIGUEN SIENDO CREÍBLES, PERO DEBEN APRENDER A RENDIR CUENTAS


 El de las organizaciones de la sociedad civil (OSCs), más comúnmente llamadas organizaciones no gubernamentales (ONGs), sigue siendo uno de los ámbitos nacionales que despierta más credibilidad, aunque con una tendencia a la baja, y en ese contexto afrontan el desafío de desarrollar una cultura de rendición de cuentas (accountability, en inglés) ante el resto de la población.

 

   Las conclusiones, entre muchas otras, pertenecen al trabajo “La sociedad civil por dentro-Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades”, del Índice CIVICUS de la Sociedad Civil Argentina, diseñado y coordinado por la Alianza Mundial para la Participación Ciudadana en 54 países, y en Argentina por el Grupo de Análisis y Desarrollo Institucional y Social (GADIS).

 

   Periodismo Social analizó con la directora ejecutiva y coordinadora del equipo nacional de la investigación, Elida Cecconi, el concepto de sociedad civil y sus características en el país, el mapa de las fuerzas sociales argentinas, sus fortalezas y debilidades. Los resultados se grafican en el Diamante de la Sociedad Civil.  (Ver Cómo se elaboró el Índice)

 

   El mapa de las principales fuerzas sociales de Argentina refleja una concentración del poder económico y político en pocos actores. En el sector estatal, es el Presidente quien es percibido como actor relevante. La Iglesia Católica y las corporaciones transnacionales encabezan las relaciones de fuerza en los sectores sociales y de mercado. Es notorio que el segundo mayor actor en el sector mercado esté representado por los medios de comunicación, equidistante de los centros de poder. (Ver El rol de medios y comunicadores).

 

   En este contexto, las fuerzas de la sociedad civil se visualizan dispersas, fragmentadas y con múltiples actores. Las organizaciones de derechos humanos tienen en ese espacio una alta visibilidad y reconocimiento público. (Ver Mapa de la sociedad civil)

 

   Este trabajo de GADIS complementa y amplía un trabajo que había presentado la misma entidad en 2004 sobre el universo institucional de las organizaciones sociales del país. “La sociedad civil –define- es un espacio público, dinámico y diverso, con una lógica de interacción propia, que se diferencia del Estado, del Mercado y la familia, donde las personas se asocian voluntariamente en base a intereses, necesidades y valores comunes.”

 

-¿Por qué se optó por esta definición?

-La definición de sociedad civil se tomó a propuesta de CIVICUS y en base a esa conceptualización se trabajó con el Grupo Asesor Nacional (GAN) que la adaptó a lo que consideró es la sociedad civil argentina. Es bien sencilla pero muy abarcadora. La sociedad civil es el espacio público y las organizaciones están dentro de ese espacio. Son una de las esferas de la interacción social junto con el Estado, el empresariado y, en este estudio, se agregó a la familia.

 

-¿Organizaciones no gubernamentales es sinónimo de organizaciones de la sociedad civil?

-El tema de conceptualización en la sociedad civil está en debate, suscita polémicas y aún no está consensuado. En principio, lo no gubernamental es un atributo de la sociedad civil, junto con la autonomía, con lo apartidario, con el no fin de lucro. (Ver Tipología de OSC)

 

 

-Ahora, si son sin fines de lucro ¿por qué hay organizaciones que manejan dinero?

-El fin de lucro lo define la ley de asociaciones. Las organizaciones pueden tener sus ingresos y  de hecho cada vez más utilizan la venta de sus productos para generar recursos y tener más autonomía y no depender de cooperación o del financiamiento de otros organismos. Pero lo que está muy claro es que no tienen un fin de ganar, y sobre todo que los ingresos de la organización no pueden distribuirse entre los miembros. Todo el financiamiento que reciben tiene que ser utilizado para cumplir su misión. Además la organización puede y es deseable que tenga personal rentado y profesionalizado.

 

-¿Son creíbles las organizaciones argentinas?

-La evidencia que encontramos es que las ONGs siguen siendo uno de los ámbitos que despiertan más credibilidad, si bien vemos una tendencia hacia la disminución, pero no porque aumenten otros, sino porque la gente cree menos en todo.

 

-En España hay en estos días un fuerte debate porque se descubrió que organizaciones muy importantes habrían malversado sus fondos...

-La sociedad civil no es la panacea de lo bueno. En la sociedad civil, como en la sociedad argentina, también hay corrupción, recursos mal utilizados... pero hablamos de términos generales. Reitero que siguen siendo creíbles en nuestro país, pero sí aparece en nuestra investigación una debilidad: no hay cultura de la rendición de cuentas. Esto es muy importante, porque lo que aumenta la credibilidad es que la organización dé cuenta de cómo utiliza los recursos. Y la rendición de cuentas tiene que ser hacia adentro, hacia sus propios miembros, hacia sus beneficiarios y hacia sus donantes. (Ver Cultura de la rendición de cuentas)

 

-Para muchos donantes internacionales Argentina no es un país pobre que necesite de apoyo financiero. Lo que dicen algunos consultores es que hay una mala administración de recursos ¿Esta falta de ingresos extranjeros lo perciben las ONGs?

-Creo que Argentina nunca fue un país elegible para las organizaciones donantes porque nuestro PBI nunca estuvo en los niveles considerados de subdesarrollo. Nosotros tenemos un problema terrible de inequidad y de mala distribución, hay provincias enteras en situación de subdesarrollo pronunciado, entonces esto no te lo dan las estadísticas, es una realidad que la conseguís gracias a conocer el terreno. Es una debilidad de los donantes que toman los grandes rasgos y no tienen la capacidad de ir al fondo de la situación.

También es cierto que las organizaciones que reciben fondos internacionales son las menos, entre otras cosas por el problema de falta de comunicación, de carencias en el acceso a la información y si lo tienen no saben cómo, por ejemplo, presentar un proyecto ya que no es un conocimiento muy difundido.

 

-La falta de financiamiento ¿provoca que algunas organizaciones se vean involucradas en prácticas políticas clientelistas?

-Para nosotros fue una sorpresa, cuando hicimos este Índice, que una de las fuentes de recursos más importantes para las organizaciones son las cuotas de sus miembros y afiliados, y la venta de sus productos o servicios. Más del 40 por ciento de sus ingresos provienen de recursos propios, es mucho...

También es interesante ver la transferencia de recursos por parte del Gobierno, porque en los últimos años se ha instalado una política para descentralizar los programas sobre todo sociales, en las OSC. Pero aún así, creo que el porcentaje que reciben de subsidios temporales o permanentes no es muy alto. Y mucho menos en cooperación internacional que no supera el 1,5 o 2 por ciento. Sumemos que organismos de afuera tienen una serie de requisitos relacionados con la confección de informes, rendición de cuentas, de impacto, de metas, que no hace sencillo cumplirlos.

 

 

-Otra de las debilidades que identifica la investigación tiene que ver con los problemas de comunicación interna y externa.

-Totalmente, es increíble porque criticamos mucho la falta de comunicación y coordinación en las áreas gubernamentales, pero en las organizaciones es un problema importante, a pesar de que se ha avanzado mucho en los últimos años porque han surgido nuevas herramientas como boletines electrónicos y páginas web, pero son las menos. Cada vez son mayores las posibilidades para encontrarse, para interactuar, intercambiar experiencias, integrar redes, complementarse, es un proceso incipiente.

 

-¿Les provoca frustración a las ONGs que no se visibilice su tarea?

-Es que en realidad la frustración surge cuando uno toma conciencia de que hace, hace, hace pero “no existe”, porque el hacer se complementa con lo que los demás lo sepan, que tenga impacto. Pero esto es otra característica de las organizaciones, siempre se trabaja con lo más urgente y no se detienen en la reflexión, la sistematización, la evaluación y la difusión.

 

-Es interesante ver en el informe el rol de las ONGs durante y después de la crisis económica-social que padecimos en 2001 y 2002.

-Tradicionalmente las organizaciones tienen el rol de asumir lo que el Estado deja fuera por ineficiencia, modalidad, decisión política o por lo que fuere. La sociedad civil usualmente asume cada vez más la inactividad estatal, y en las últimas décadas eso fue notable. La lucha por la pobreza está encabezada y sostenida por la sociedad civil. Es uno de los secretos por lo que las organizaciones han crecido tanto.

 

-En el informe se destaca a las organizaciones de participación ciudadana, a pesar de que se tiene la sensación de que disminuyeron luego de los cacerolazos y las protestas sociales del 2001-2002

-Lo que bajó es el porcentaje de participación ciudadana concreta, y en el Índice se ve esa tendencia decreciente. Cuando pasó el efecto crítico de la crisis, bajó la participación. Pero no me parece que sea la misma situación en el caso de las organizaciones que asumieron el tema de la promoción de la participación como objetivo institucional, creo que las que estaban se mantuvieron y aparecieron otras.

 

-¿Es equilibrada la cantidad de organizaciones en las distintas regiones el país?

- Cuando hicimos el informe anterior en 2004 contabilizamos 105 mil ONGs en Argentina. Hoy, de acuerdo a actualizaciones que estamos haciendo en algunas provincias y a nuestra propia base de datos, creemos que hay un 30 por ciento más. Pero la realidad es que no está equilibradamente distribuido, aunque está bastante distribuido. Hay un énfasis en la región centro: Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Pero en relación a número de habitantes/organizaciones se da el caso de, por ejemplo La Rioja, donde se da el más alto porcentaje de organizaciones por habitante. La media nacional es tres organizaciones cada mil habitantes y en La Rioja es siete cada mil. También es cierto que muchas organizaciones no tienen sustentabilidad en el tiempo porque se crean para un efecto equis o con una idea y no se pueden sostener. Hay un movimiento permanente.

 

-Pero ese movimiento no hace que decaiga el número de organizaciones

-No, porque así como algunas caen, otras aparecen.

 

-¿Cómo identificar que una organización realmente trabaja y no es sólo un sello?

-Es cierto que hay algunas ONGs que se crean y son fantasmas. En las provincias aparecen fundaciones que son de algunos políticos y se arman para recibir subsidios y no se sabe que hacen con ese dinero. Por eso es muy importante el rol de las redes y de las federaciones. Hay organismos de control estructurados, pero no se lleva a la práctica, no se cumple. Por eso los estándares de desempeño son muy importantes. Así como las empresas tienen las normas ISO, nosotros estamos proponiendo que esto mismo se aplique en las organizaciones para saber quien es quien y también para el Estado y el empresariado. Por ejemplo una empresa que quiera cumplir con su responsabilidad social empresaria no tiene un parámetro para poder evaluar a la organización que quiere apoyar.

 

-¿Y cómo se puede hacer ese control?

-Una de las debilidades que surge en el informe es la normativa porque está dispersa, desactualizada y, por lo tanto, no hay normas adecuadas que respondan a este universo heterogéneo y diverso, entonces hay que regular el funcionamiento. Ahora, no creo que se logre sólo con una ley. Las propias organizaciones deben apropiarse de la necesidad de tener una meta de estandarización de calidad  y de la cultura de la rendición de cuentas. El ejemplo es lo que hace la Fundación Lealtad en España, que tiene un proceso de evaluación y autoevaluación para las ONGs.

 

-¿Cuáles son las temáticas que más trabajan las ONGs?

-Educación, salud, recreación, deportes, organización social que pasa por todo el tema de  prestación de servicios desde alimentario, salud, apoyo escolar, lucha contra la pobreza. Después las que tienen que ver con la promoción de derechos, luego las de vivienda.

 

-Un tema que se analiza en el Índice es el de los personalismos en las organizaciones como una debilidad.

- El personalismo y los líderes autoritarios y con carisma es un tema interesante, sin dudas. Por algo ellos están donde están, pero no logran darse  cuenta –como decía Perón- de que una organización supera al hombre. Necesitan transferir las capacidades de liderazgo y la cultura institucional para que la organización pueda superarse.

Este tema surgió en distintas instancias de la investigación, tanto en las encuestas, en los focus group, en el taller con ONGs. Hay una dificultad para aceptar el cambio generacional y de traspasar a los jóvenes la responsabilidad y los conocimientos.

 

-¿Esta situación ayuda a que pocos jóvenes se involucren en estos ámbitos?

-En realidad la participación en general de los jóvenes en muy baja y tienen sus razones. Lo cual no quiere decir que no tengan la vocación de hacer cosas por el otro, de voluntariado. En general los jóvenes crean sus propias organizaciones en vez de integrarse a otras de adultos.

 

-¿Cómo es la cobertura de los medios masivos sobre la sociedad civil?

-La visibilidad todavía no está mostrando toda la diversidad, la potencialidad del quehacer de las organizaciones. No está instalado todavía el tema en los medios, y sobre todo en los que no son gráficos. La verdad que pienses en el tema que pienses hay una organización trabajando.

 

Más Información: el informe completo puede verse en www.gadis.org.ar

 

CIVICUS: http://www.civicus.org/new/default.asp?skip2=yes


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